lunes, marzo 12, 2007
Otra vez en la ruta, pero rodeado de gente fea y sin entradas
La mutación de este festival tiene una caracteristica: este año se polarizo en dos grupos claramente distinguibles entre los viejos y los estudiantes de cine.
Por el lado de los viejos, así como otros años el cine se llenava SOLO de vijas bien, este año lkos cines se colman de parejas de viejos que, según cuentan - especifico en otro parrafo más adelante -, comentan la película en voz alta en medio del cine, tienen problemas para sacar las entradas porque no entienden el pequeño papelito que dan por ticket, y suelen hacer comentarios de tinte humanitario a la salida de films "con sentido".
Por el otro lado, los estudiantes de cine. Fauna que no cambia ciertos vicios de la pose de raros peinados+actitud BA+cliches. Chicas flacas de vestidos viejos - no nos engañemos, lo retro es vender ropa vieja a precios de escandalo -, pelo batido y exceso de accesorios; los nenes son clones de Tim Burton, o tienen remeras de geek / nerd de peliculas como la naranja mecánica, batman o películas de la hammer. Por suerte, aumento la gordura en muchos de los hombres cineastas.
Ayer a la noche fui a una fiesta de la revista Inrockuptibles, a la salud de la sección Soundsystem. Tocaban DJs y bandas, pero como llegamos a eso de las 2:30 de la mañana, nos quedó por ver el último tema de una banda de nombre Yo maté un policía motorizado. Vamos a ver: tengamos en la mente a Radiohead... ahora emborrachenlos a morir... ahora cortenle las manos... ahora ponganlos a tocar con los muñones recién cortados... así suena esta banda. Nombre chapozo para banda no chaposa, el cantante, un gordo feo con ánimo de flaco lindo, tocaba el bajo en pose el+mundo+no+es+cool+y+yo+soy+demasiado+cool+para+el+mundo, y no modulaba demasiado, por lo que la banda bien podría haber sido una performance posmoderna, pero si no avisan... al terminar la presentación el gordo se fue mascullando un "hasta luego" o "como huevo", nunca lo sabremos, pero lo que si sabemos es que tiró el bajo al suelo, pero evitando cualquier violencia towsaniana, lo tiró como un bebé tira al suelo un chupete, con el mismo gesto de levantar el brazo desde el codo para dejar caer el objeto. En resumen, banda para pocos... muy pocos. Luego llegó el turno de bailar al ritmo de... ah, no... llegó un DJ que pasa música como quiere, para que nadie baile con demasiadas ganas, como cadáveres de marionetas de hilo en un teatro de títeres al que se le ve la cara al titiritero. Eso no cambió, los estudiantes, los cineastas, los jovenes que vienen acá tienen esa negación por vivir que espanta. Me acerqué al DJ, le hice gesto de "ma' cosa fae?", el tipo se escuso y puso más música fea. También había mucha gente sin demasiada noción de los ritmos percutivos, entonces tenían una suerte de espasmo epiléptico de saltimbanquis rengos, pero lo bueno de estos pésimos bailarines es que bailaban sin que les importara lo mal que lo hacían. Pero entre tanta pose de muerto que no quiere estar ahí, estos pibes le daban vida al asunto.
Y el festival apesta. Ya no quedan entradas para las películas del miercoles porque se pueden sacar tickets hasta tres días antes de la película. Ergo, entre acreditaciones y gente que saca entradas a las diez de la mañana, tenemos a uno que se queda sin festival. Pero algo haré para por lo menos pispear una peli y que esto no se convierta en SOLO unas vacaciones.
Hasta luego
domingo, marzo 11, 2007
Otra vez en la ruta
El cartel de entrada vuelve a ser el mismo: Capital Nacional del pullover. Dormí todo el viaje, no me enteré de las aparentes inclemencias del tiempo, tengo el vago recuerdo de tener la intención de filmar algo durante el viaje, pero el sueño me ganó temprano, cuando estabamos cruzando el puente en La Boca, o sea, antes incluso de dejar la Capital Federal, lease, que el micro salío y a más tardar, a los veinte minutos, planche como un duque.
Ahá, claro, si, eso. Estamos, ustedes y yo, nuevamante, en el Festival de Cine de Mar del Plata, este año, el número 22. Llego a este, a diferencia de otros años, sin credencial de ningún tipo, y, como los otro años, con menos plata que un muerto.
Llegé cansado, si. Ah, claro, no saben. Bueno, lean la otra crónica que no es la del festival. La cuestión es que, nuevamante, nos miramos con desconfianza con esta, la ciudad del pullover, sin tachos, con más gente rara que otros años, más viejos y precios más inflados. No puedo evitar escuchar la músiquita de Aries producciones cada vez que voy por las avenidas de edificios brutalmente setentistas u ochentosos, sin reivindicación política más allá de la pura y exclusiva necesidad de sobrealimentar a los dueños a base de poner el precio del departamento veinte pesos más arriba que el vecino así ganamos más plata y es la energía general de esta ciudad que aparentemente se contenta con sacarte los pocos pesos que traes en tu bolsillo.
Secuencias del viaje:
deseo: no, loco, nos vamos a rescatar. ni bien llegamos, nos ponemos a hacer el menú de lo que vamos a comer en la semana y compramos esas cosas y ya fué.
descepción: llegamos, compramos brutos sambuches en respectiva casa de sambuches, y hoy ya no vi a nadie al medio día como para preguntar como garcha me saco la acides producto de interminables cantidades de comida basura ingeridas a lo largo del día, después del bendito sambuche de sacramento primavera de crufo y queso.
deseo: ya tener marcadas las pelis que voy a ver este año
descepción: las entradas se sacan con un mínimo de dos días de anticipación, y con hasta tres días de antelación. lease, I'm fucked up for sundays.
Resumenes particulares:
nos juntamos a comer ayer a la noche con quequi y la flaca, gente a la que no veo desde, por lo menos, septiembe a alguno y el pasado festival a la otra. la pasamos bien, como hacía mucho que no la pasabamos en grupo. tengo que dirijir una aventura de rol. y ya tengo una aventura de chtuluh armada. o sea, si, van a leer eso que tiene que ver con migo, de lo que muchos comentan y pocos sabe... el gordo se puso en misterioso.
Este año pienso asistir a dos secciones: sound system, o sea, películas que tienen que ver con el ambiente musical; y cerca de lo oscuro, pelis de terror que prometen gore a montones.
Por ahora eso, si se me cae algo más, lo escribire para otra entrada. O sea, por ahora, esto que leyeron.
domingo, diciembre 03, 2006
Me colgue y no te lo dije
No se lo que iba a decir, pero lo voy a decir. Resulta que no tengo muy en clara la fecha pero me voy a jugar que fue ayer viernes que mi hermana María José partió con su familia hacia nuevo puerto, pasando Glew, para el lado de… de… demmmmmmmm… creo que es una bonita ciudad costera y resulta que eso que se fue y nada como desde hace dos años que nada eso un día un par de post en sendos blogs y respectiva linkeada – vieron como hablamos cada día más yankie - llegó hasta ahí ¿y las nenas? Como habrán crecido estaba Agustina y después Jimena y después Gabriela y después Romina y si creo que se llamaban así y eran hermosas y con historia detrás de ellas que a más de uno le pone la piel de gallina y que eso que se fue y no nos dijimos ni adiós ni hasta siempre no hubo ni abrazo de despedida ni borrachera del recuerdo ni una lágrima y entonces acá llegamos a escribir unas letras de melancolía que le salen a uno que a veces le salen versos más que olvidables no pero no tengo que hablar de eso porque acá vine a decir que eso que te quiero mucho a vos y las nenas y al Gabo que es un grosso y a la zebra que va a juntar más kilómetros que Schummacher entre allá y más allá y que eso que mucha suerte y que la pasen bien y se acuerden que nada que somos colgados y que eso que los quiero mucho. Mucho.
La mutación de una idea
Je je je, estoy mirando a mi mente otra vez, oh si, y que. Primero era un tipo con una guitarra, que cantaba cual trovador solitario en un escenario, y en su elegante guitarra acústica interpretaba la canción. Luego, haciendo homenaje a Syd Vicious en el video de “My way”, el tipo era un cantador de play back en ruinas, en un programa de cable barato. El tipo se elvisisa, le sale jopo y tiene un traje dorado y pantalón negro, que canta para un público de programa viejo, pero el tipo tiene una banda al estilo orquesta que viste de saco plateado y tiene un contrabajista y le tengo que avisar a mi hermano que me consiga el mail así lo puedo contactar porque conozco un contrabajista y puedo conseguir un estudio ya le tengo que pedir a Pamela el mail de Marete para pedirle que hagamos la banda y hoy le cuento a Jebus este flash y a Lety que capaz que se copa y diseña los trajes y los arma con las chicas de arte y yo lo quiero cantar y ya tengo el video para le película que va a ser re loco porque puedo hacer el disco antes que la peli.
Lo de adentro
Empieza la idea. Gira dentro de la cabeza. Va a salir. Es esa idea que se empieza a cerrar, que tiene que ver con todas esas otras ideas que se te van ocurriendo. La ves, la visualisas, está delante tuyo, se hace corpórea, y ¡pumba! De repente te das cuenta que la idea es exactamente igual a toda la otra idea que ya tenes, el tema es que de repente se te ocurrió ordenar la idea de manera tal que en ese momento cerrara. Frustración, existe ya esa idea que tuviste vos antes.
Diez minutos después
Empieza la idea. Gira dentro de la cabeza. Es una palabra, si. La palabra se junta con un par de palabras más, y se queda ahí. Tenés una frase que queda bien, pero no tenés idea de donde. La tengo que anotar, te exigís. Te levantas de la cama, te dejás de sacar los mocos, en ese orden. Salis y te encontrás con el espejo del baño. Es de esos espejos que tiene el botiquín en el medio y dos alitas a los costados que tienen espejo, metes la cara y formas un calidoscopio imperfecto, pero haciendo el suficiente esfuerzo, te podés mirar la nuca, de los dos lados. Ahí te quedas por un buen rato. De la frase ni noticia.
viernes, septiembre 22, 2006
Sensibilidad
Un día tuve 19 años, o algo así. Nunca supe para qué, pero aparte de eso, tuve el tupé de crecer y, mintiendome a mi mismo, empecé a vivir la vida como si me improtara. Esto no viene al caso, lo último que dije, pero si que tenía 19 años y que ví una día en Parque Rivadavia un CD con dos chicas en la tapa, en actitud de "hasta acá llegamos", que decía "Without you I'm nothing". Al instante me enamoré del arte de tapa, y compré el disco para ver que onda lo que había adentro. Me encontré con una banda que se llama Placebo. Me encontré con esas cosas de la adolecencia sensible, llena de miedos y granos y hormonas desatadas. Confieso, señor Juez, que al momento de escuchar la canción que le da título al disco, lloré. Nunca supe bien por qué. Me pareció más que una canción del tipo "acá estoy y te amo", era "mi alma se parte cuando estoy con vos, y sin vos no existiría mi alma". Era una canción de amor desesperado, si, pero de amor como se tiene que vivir, o como una de las formas más vicerales de vivir el amor.
Without you I'm nothing
Strange infatuation seems to grace the evening tide.
I’ll take it by your side.
Such imagination seems to help the feeling slide.
I’ll take it by your side.
Instant correlation sucks and breeds a pack of lies.
I’ll take it by your side.
Oversaturation curls the skin and tans the hide.
I’ll take it by your side.
Tick - tock x3
Tick - tick - tick - tick - tick - tock
I’m unclean, a libertine
And every time you vent your spleen,
I seem to lose the power of speech,
Your slipping slowly from my reach.
You grow me like an evergreen,
You never see the lonely me at all
I...
Take the plan, spin it sideways.
I...
Fall.
Without you, I’m nothing.
Without you, I’m nothing.
Without you, I’m nothing.
Take the plan, spin it sideways.
Without you, I’m nothing at all.
Y después un pelotudo como Arjona llena treinta teatros cantando boludeces bajas calorias para mujeres que no conocen el amor. Pero así es la vida.
viernes, septiembre 01, 2006
Infected reality
La historia empieza en la esquina de Gallo y Perón, barrio de Almagro. La historia no es de tango, sin embargo. Aunque quien dijo que Almagro = tango. ¿es este otro juego de mi mente que me loopea hacia aquella noche de pesadilla en cuerpo? Perdón, me adelante unos pasos. La historia empieza en la esquina de Gallo y Perón, barrio de Almagro. Es de noche, y a mis espaldas tengo un estudio de abogados que trabajan con accidentes de transito y que dan precio a taxistas. Se que me detuve a mirar este cartel por un rato. Sin embargo no fue buena idea dar vuelta la cabeza. A mis flancos se erigen dos valkirias, de pie y armadas, pero en la transformación del medio, esa que era medio avión, medio robot. Están ahí, como estatuas, detenidas. Juzgo, tal vez apresurado, que están ahí para hacerme daño si me muevo. Es lógico en mi cabeza, es así y no lo cuestiono. Los semáforos se aceleran, los autos son solo haces de luz blanca o roja, no distingo de donde vienen ni a donde van, solo se que si me muevo ellas atacan. Un llanto de bebé rompe mi concentración, y miro hacia mi izquierda. La valkiria de la derecha me ataca, viene hacia mí. Giro para enfrentar el ataque, es entonces cuando la valkiria de mi izquierda cobra vida y me ataca por la espalda. Siento caer, siento la muerte inevitable. Corro. Corro por mi vida. Mi vida corre peligro. Unos árboles enfermos de invierno se abalanzan sobre una iglesia de paredes que sangran. Corro por la vereda, ¿o es un túnel de ramas que me quieren atrapar con sus sombras? La sangre se escurre por las paredes de la iglesia que canta infamias, que no alcanzo a distinguir. Llego a destino. El guión dice “llega a lo de su amiga, toca el timbre, ella no puede salir y tiene que volver solo”. Y no se equivoca en nada. Llego, toco el timbre, ella no puede salir y tengo que volver solo. Tomo aire. Esta solo en tu mente, me digo. Algo atrás se acerca para contestarme pero no le doy tiempo. Salgo corriendo. Esta vez la penumbra me recibe al dar vuelta en la esquina. Juro que la luz de la estación de servicio estaba prendida treinta segundos atrás. Pero ahora está más oscura. Adentro hay sombras, pero adelante está el terror. Desde este ángulo el pasillo es más angosto, los árboles están más cerca. La iglesia parece no sangrar. Debo parecer un loco, pienso. Otra vez alguien se acerca para contarme. Vuelvo a salir corriendo. Todo se viene sobre mi, incluso la iglesia. Incluso una imagen de Cristo. Esto no está bien, digo, algo sale de un árbol. Corro más fuerte. Entro a una casa. Si, es la casa de mi amigo. No se que hago ahí. Lo llevamos antes con mi amiga. Mi amigo se sentía mal, había vomitado. Yo no quería quedarme solo, por eso la fui a buscar. Una perra ladra como si un demonio hubiese entrado por la puerta. pero ella es el demonio –los animales suelen no advertir esos detalles. Ladra, avisa de mi llegada, pero yo debo ser silencioso. Haber cerrado la puerta así de fuerte no contribuye a mi sigilo. Ladra otra perra. Esta suena más fuerte, es un rugido. Corro por una escalera de metal. Suena a campanas cayendo por escaleras de piedra. Entro a la pieza. Mi amigo sigue ahí, sumido en un profundo sueño post trauma. Yo me siento en la cama. Escucho el latido de mi corazón. Es el único sonido en la pieza, que se deforma adoptando forma de burbuja, sincronizando su transformación con los latido de mi corazón. Un bebe se acerca, sonríe, y escucho la risa sobre mi hombro izquierdo. El bebé me dice “Highway to hell”. Lo miro atónito. En la pared de enfrente, sobre el cuerpo inerte de mi amigo, AC/DC toca el tema que el bebé canta. Miro el recital con una sonrisa, la burbuja no es una mala opción para una noche como esta.
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