Una semana atrás de esta semana, Grupete Matete recibe en su casilla de correo un mail que decía que nos felicitaba porque nuestro corto experimental había sido seleccionado para participar del Festival Internacional de cine Festi Freak. Una hora después llega otro mail con otra felicitación que el mismo festival, pero ahora en la categoría ficción. Ninguno de los dos mails especificaba que cortos eran. Alegría por la selección, ¿pero de que cortos se trata? Mandamos cuatro, dos experimentales (“Caracol” de Piter y “Barrio Bizarro” de Pame, que tambien está compitiendo en el festival de “La Mujer y el Cine”) y dos de ficción (“El Gran Suspiro” de Piter y “Los Abuelos” del que suscribe). Así que inmediatamente contestamos el mail para que nos digan que cortos eran.
Una semana con el culo al borde del asiento, felices por los cortos seleccionados, pero sin saber de que coño se trataba.
Una semana después del anuncio, durante las elecciones de Filosofía y Letras, recibo la noticia del Checho que se convirtió en el manager de la banda Pez, y que está todo bien para ser plomo de la banda, con shows programados. Corro a contarle la noticia a mi novia, que me recibe con la siguiente noticia: “Los Abuelos” fue uno de los dos cortos seleccionados, el otro era “Caracol”. Alegría por partida doble, triple en realidad, pero doble por lo personal.
Justificación para la alegría 1: siempre quise trabajar de plomo de bandas, dado que nunca pude aprender a tocar bien un instrumento. Ser plomo de bandas es una forma de vivir el rock un toque de costado. Digo, no estas tocando en el escenario, la gente no te conoce, pero estás ahí, en los shows, participando, armando los equipos para que la banda se luzca después. ¿Consuelo de tontos? No, y explico más abajo.
Justificación para la alegría 2: “Los Abuelos” es mi primer corto que participa en una competencia internacional. Dos cortos míos ya participaron en muestras y fuera de competencia., ya disfruté de ver mis trabajos en pantalla grande (uno en un cine, el otro en el MALBA), pero hay otra sensación cuando hay competencia. ¿Suena materialista? Para nada, amiguetes. La satisfacción que da saber que tu corto está ahí, compitiendo, representándote es… inexplicable.
Conclusiones a las que llego gracias a estas dos noticias (ser plomo y competir en una competencia internacional) son: mis queridos, es mentira que no se puede vivir del arte. Cine y Rock, dos de mis grandes pasiones, están ahora delante de mi vida, materializandose en una realidad posible de ser vivida, y demostrando que, a diferencia de lo que los padres nos quieren hacer creer, se puede vivir como uno quiere sin entregarse a la rueda salvaje del sistema. Puede sonar a niño punk, pero es así, no hay verdad más empírica en mi vida que la que vivo en el presente, y mi presente es lo que siempre quise, lo que siempre soñé, poder vivir de lo que a mi me gusta, sin corbata ni horarios de oficina.
Dense la oportunidad, frenen un segundo, miren que garcha pasa a su alrededor, miren como funcionan los engranajes de la rueda en la que se encuentran, vean como funciona, desactívenla y bajense, o bajense y veanla estrolarese contra la pared. Miren los escombros y digan “Menos mal”, y salgan caminando hacia el otro lado, silvando bajito, y sonriendo porque se salvaron.